
Nunca pensé que serías tema de conversación aquí... Pero creo que ya era hora...
Hora, no sé de qué, la verdad, a veces te conozco tanto y otras me cuesta tanto reconocerte. La solución, quizás esté en esperar a que se nos pase el miedo, la inseguridad, en resumen esperar a necesitarnos. Sin embrago me temo que tampoco nos vamos a necesitar, eso está ahí, por ahora es bonito, vamos a aprovecharlo sin exigencias, ni reproches, ni preguntas, ni respuestas... Somos así y, por ahora, no valemos para darnos explicaciones.
Así llegó el primer regalo, sin ninguna explicación. Fue el mejor.

